INDEPENDIENTES DEL PERÙ

Publicado el 8 de Junio, 2008, 20:51

Llegue a Tacna la primera vez, en el año 1994 ó 1995 más o menos, como Dirigente Sindical para el Congreso Estatutario de la FENTASE, después de terminado el Congreso, los anfitriones nos llevaron a conocer el Santuario de los Heroés del Pacifico, que se levanta a pocos minutos de la Ciudad Heroíca, fue inmenso lo que sentí, fueron pocos minutos pero suficiente, para la emoción indescriptible que llenaba mi espirítu de peruanidad, era algo que siempre lo recordaré. Tacna vive la peruanidad más fuerte que en cualquier sitio del Perú, es la que se levanta y pone la mano en el corazón cuando se escucha las estrofas de nuestro Himno Nacional, allí la gente se para en la calle y canta con fervor, no es como en Lima, que se estan tocando el Himno y la gente sigue caminando como si nada, allá no es así; luego, nos tramitaron los salvoconductos para ir a Arica, pasamos la Garita de Santa Rosa y llegamos a la hermosa ciudad de Arica (parece Miraflores), nos llevaron a ver el Morro, otra emoción indescriptible, es un museo de sitio, y por donde se suponía que llegaba el mar, y que desde allí Alfonso Ugarte se lanzó con su caballo con el estandarte nacional para que los Chilenos no la tomaran como trofeo de guerra,  una avenida frondosa de árboles muy bonita llenaba mi vista; en el Morro, se pueden ver los cañones de aquella época y como estaban distribuidas las agrupaciones para el cruel combate. Se ven y se leen cartas, fotos, uniformes de aquel tiempo de ambos bandos, la artilleria que usaron, los peruanos eran aproximadamente 1,500 hombres con más de 6,000 soldados chilenos, igual Bolognesi, le contestó al emisario de Baquedano, que no iba a entregar la plaza de Arica y que iba a luchar hasta quemar el último cartucho!!!, claro que no fue allí, pero alli lucharon para no rendirse ni entregar Arica tan fácilmente. Luego, fuimos al Monitor Huascar, cuando lo pise, me persine, fue algo que me salió del alma, lo confieso, lo sentí como algo sagrado, la emoción hacía que mis ojos se humedecieran, no lo podía evitar, era algo solemne estar allí, sentiamos todos que queríamos cantar el himno, pero, también los carabineros, pensarian que estabamos provocandolos, así que en silencio recorrimos los pasillos, y obserbabamos los objetos de incalculable valor moral para el Perú, estabamos en el Huascar, la leyenda, la historia de nuestro pueblo, una parte, estaba escrita entre esas paredes de madera. Dentro de nuestras almas, muchos de nosotros/as quisieramos abrirgar la esperanza de que algún día ojala no muy lejano, vuelva al Perú. Los pueblos de paz, no pueden tener trofeos de guerra, si quieren que la paz sea por siempre duradera.

¡ VIVA LOS HEROES DE ARICA, QUE ENTREGARON GLORIA Y HONOR PARA NUESTRO PERÚ!

Por Rosablanca, en: General
-