INDEPENDIENTES DEL PERÙ

Publicado el 28 de Abril, 2008, 11:25

El FMI y la economía mundial

El FMI estima las pérdidas potenciales del sector financiero en cerca de un billón de dólares por el deterioro de los préstamos y activos en su balance como consecuencia de la crisis.

28-04-2008 - El FMI acaba de hacer públicos sus informes de primavera sobre la economía mundial y los mercados financieros. En esta ocasión, al coincidir con una situación de desaceleración económica bastante generalizada, después de cinco años de crecimiento y con la crisis crediticia en plena efervescencia, dichos informes adquieren una especial relevancia. Se trata no sólo de conocer las proyecciones que realiza el Fondo para las distintas zonas geográficas, sino más bien de valorar cuáles son sus análisis sobre el origen, causas y extensión de la crisis de los mercados financieros y su impacto en la economía real.

El Fondo parte de que en 2008 se va a producir una desaceleración económica importante en el mundo -de más de un punto respecto al año pasado- mucho más intensa que la proyección de hace sólo un trimestre. Ello es consecuencia de que EEUU vivirá en 2008 una recesión suave y de que el crecimiento en la zona euro estará claramente por debajo de su potencial a medio y largo plazo.No obstante, y a pesar del recorte proyectado, el Fondo subraya que los riesgos son a la baja, y otorga una probabilidad del 25% a que el crecimiento de la economía mundial caiga por debajo del 3% en los dos próximos años, lo cual es equiparable a una recesión global.

Se señala además que las autoridades monetarias se enfrentan a un equilibrio delicado dada la combinación de un crecimiento a la baja, junto a la aparición de tensiones inflacionistas.Sin embargo, respaldan la agresividad de la política monetaria de la Reserva Federal, puesto que en Estados Unidos la desaceleración y las turbulencias financieras son especialmente intensas. Respecto al BCE, considera el Fondo que las menores tensiones inflacionistas en el año 2009 facilitarán un relajamiento de los tipos. Asimismo, recomienda que dada la influencia creciente del ciclo del precio de la vivienda sobre la política monetaria, ésta debería tomar en mayor consideración la evolución de los precios inmobiliarios.

Respecto de la política fiscal, el Fondo pide que en Europa se deje funcionar a los estabilizadores automáticos, mientras que en EEUU sería necesario un estímulo presupuestario discrecional, ya que al otro lado del Atlántico los estabilizadores automáticos son mucho menos potentes que en Europa. Sin embargo, donde se señala una mayor preocupación respecto de las tensiones inflacionistas es en los países emergentes. Para moderarlas, el Fondo recomienda un endurecimiento de su política monetaria. Ahora bien, para que ello sea factible resulta imprescindible modificar el régimen cambiario de estos países, ya que bajo un sistema de cambios ligado al dólar, como el existente actualmente en China o en los países exportadores de petróleo, es prácticamente imposible elevar los tipos de interés.

A partir de aquí, el FMI se refiere a los que en su opinión son los tres principales riesgos de la economía mundial. El primero es la evolución del precio de la energía y otras materias primas.Se reconoce que su alza explica gran parte del buen comportamiento de las economías de los países emergentes. Sin embargo, se subraya que los precios de las materias primas han caído en un 30% de media en las desaceleraciones económicas globales en las últimas décadas, lo que debería hacernos ser prudentes respecto del comportamiento futuro de estas economías.

El segundo riesgo es el precio de la vivienda. El Fondo destaca que el mercado inmobiliario juega cada vez un papel más importante en el ciclo económico, especialmente en aquellos países que han desarrollado un mercado hipotecario sofisticado. Así, el Fondo calcula por países la sobrevaloración del precio de la vivienda y las desviaciones con respecto a la tendencia a largo plazo del sector por su peso en la economía. Y lo que resulta destacable es que, según ambos índices, Estados Unidos no resalta por estar especialmente desequilibrado, pues hay otros muchos países en una posición bastante más vulnerable.

Lógicamente, el tercer elemento de preocupación lo tenemos en la situación de los mercados de crédito, por lo que en esta ocasión el Informe de Estabilidad Financiera resulta especialmente interesante.El Fondo empieza este informe entonando una especie de mea culpa al destacar que se ha dado un fallo colectivo por no apreciar en toda su extensión el nivel de apalancamiento que ha asumido el conjunto del sistema y los riesgos que ello implica. Además, señala que los sistemas de gestión de riesgos de las instituciones y los propios responsables de supervisión y regulación han actuado siempre por detrás del proceso de innovación financiera, lo que ha facilitado la infravaloración del riesgo y la aparición de situaciones de sobrevaloración de activos.

El FMI estima las pérdidas potenciales del sector financiero en cerca de un billón de dólares por el deterioro de los préstamos y activos en su balance como consecuencia de la crisis. La banca mundial detenta la mitad de estas pérdidas, mientras que compañías de seguros, fondos de pensiones y de inversión, hedge funds, y otros inversores institucionales la otra mitad. Estas pérdidas se han reflejado en caídas de las cotizaciones de los bancos, que han perdido globalmente algo más de 700.000 millones de dólares, mientras que en las compañías de seguros las pérdidas de capitalización exceden los 100.000.

Pérdidas adicionales podrían aparecer como consecuencia de la rebaja del rating de las aseguradoras de bonos o monolines. No obstante, el principal riesgo potencial se deriva del mercado de CDS -Credit Default Swaps- o de seguros de impagos, ya que un incremento de la morosidad en el segmento corporativo podría llevar a un aumento del riesgo de contrapartida en un mercado enorme -45 billones de dólares de nocional asegurado- y no regulado como es éste.

En definitiva, el Fondo reconoce que lo que se inició como una crisis en un segmento específico del mercado, el subprime americano, se ha extendido tanto geográficamente como al conjunto de las modalidades de crédito. Además, vía una restricción del crédito al sector real de la economía, la crisis financiera está agravando la desaceleración económica. Y es aquí donde se observa el principal riesgo, la posibilidad de que crisis financiera y económica se alimenten la una a la otra, en una especie de círculo vicioso de recorte de crédito, menor dinamismo del sector real, menor solvencia de las instituciones financieras, menos crédito y vuelta a empezar.

Luis de Guindos
El Mundo

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