INDEPENDIENTES DEL PERÙ

Publicado el 19 de Diciembre, 2007, 20:45

Declaración Cumbre de los pueblos del Sur

Todos los pueblos, toda la esperanza

DECLARACION DE MONTEVIDEO

Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay, capital del MERCOSUR, donde
nos hemos reunido el día 17 de Diciembre de 2007, en la Cumbre
de los Pueblos del Sur, con el lema “Todos los Pueblos, Toda la Esperanza”,
ratificamos firmemente nuestra convicción y apuesta política en la
integración de los Pueblos de América, como medio para profundizar la
democracia y cambiar el modelo de desarrollo para la plena vigencia de
los derechos humanos. En este sentido, declaramos:

Reconociendo los obstáculos que las élites tradicionales imponen a los
procesos de transformación de la realidad social, económica, política
y cultural que están siendo impulsados en la región, y en particular en
la hermana Republica de Bolivia, levantamos enérgicamente nuestra voz de
protesta para condenar los intentos de desestabilización de la
democracia.
Desde las organizaciones y movimientos sociales queremos expresar
nuestra profunda solidaridad al pueblo y al gobierno de Bolivia en esta hora
de difíciles definiciones en favor del pueblo.

Ratificando nuestra posición en contra de los tratados de libre
comercio e inversiones, repudiamos de forma vehemente la firma del tratado entre
el Mercosur e Israel, negociado a espaldas de la ciudadanía, que
significa la claudicación del bloque frente a las presiones internacionales de
liberalización y al mismo tiempo, con un gobierno que en alianza con
el poder imperial de EUA impulsa la agresión permanente sobre pueblos vecinos.
Este acuerdo viene a consolidar y profundizar un camino de resguardo de los
intereses de los capitales internacionales frente a los cuales el Mercosur
representó un freno con la derrota impuesta al ALCA.
Al mismo tiempo, rechazamos todas las propuestas surgidas en el propio
seno del Mercosur, que estén destinadas a promover la firma de
tratados bilaterales de comercio o de protección de inversiones.

Este tipo de acuerdos irán en el sentido de agravar el modelo de
desarrollo que las políticas neoliberales han venido implementando en
la región, que continua promoviendo la degradación ambiental,
profundizando la exclusión social al interior de los países y las desigualdades
entre los mismos. En el marco del modelo agroexportador, la expansión de los
monocultivos está provocando la destrucción masiva de la naturaleza.
El auge de los agrocombustibles que ahora se fomenta para sostener el
patrón de consumo de los países industrializados, profundizará las
consecuencias devastadoras en el medio ambiente, provocando cambios climáticos y
riesgos de catástrofes naturales. El desarrollismo que impulsa mega obras de
infraestructura, como las incluidas en la Iniciativa para la
Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) cuya ejecución
responde a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales y
de sus socios nacionales y locales traerá graves consecuencias para
nuestros pueblos y la integración continental basada en la equidad, la
inclusión, la diversidad, la soberanía local, la democracia, la justicia social
y ambiental y la paz.
Consideramos que la creación del Banco del Sur abre en este momento una
oportunidad de cambio en la lógica económica actual. Para incidir
sobre estos cambios de rumbos exigimos de los gobiernos que se garantice el
acceso público a la información y la participación social en las
decisiones del Banco.
En este sentido, asumimos desde los movimientos y organizaciones
sociales el desafío y la tarea de hacer que esta herramienta esté al servicio
de las necesidades de nuestros pueblos.
Asimismo, saludamos el proceso de auditoría integral iniciado en el
Ecuador, que constituye una posibilidad para fortalecer nuestro
reclamo que en cada uno de nuestros países se implemente una auditoría
participativa de todas las deudas.
Nos oponemos a la creación de las mega represas destinadas
fundamentalmente a reforzar el modelo exportador de recursos naturales
en forma de productos electro-intensivos. El proceso de integración energética
en curso debe ser desarrollado a partir de la recuperación
de la soberanía sobre los recursos energéticos de la región. Este proceso
debe basarse en el fortalecimiento de las empresas estatales de
energía, la nacionalización de los recursos estratégicos y la utilización de la
renta así conseguida en la construcción de un desarrollo sustentable
con políticas de redistribución de la riqueza y la construcción de nuevas
matrices a partir de fuentes renovables de energía, donde la prioridad
sea garantizar el acceso digno de todos los habitantes del continente a
los bienes energéticos.
Demandamos la urgente renegociación de los Tratados de Itaipu y
Yacyreta así como la necesidad de una auditoria de la ilegitima deuda
paraguaya, producto de los injustos términos de los tratados firmados por los
gobiernos dictatoriales del Paraguay, Brasil y Argentina.

Alertamos y repudiamos la promulgación de leyes denominadas
“antiterroristas” destinadas a criminalizar la lucha social, a los
movimientos sociales y a sus líderes.
En este sentido, la Cumbre de los Pueblos del Sur exige la urgente
libertad de los 6 ciudadanos paraguayos presos en Argentina, por
tratarse de una persecución política y una violación de los derechos humanos
fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes al
asilo político.

Reafirmamos la necesidad de la inmediata retirada de la Misión Militar
de NN.UU. (MINUSTAH) de Haití.
Asimismo, expresamos el apoyo y solidaridad a la campaña popular por
la nulidad de la Ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado,
desarrollada por los movimientos sociales en Uruguay.
En contrapartida, defendemos la soberanía alimentaria, cuyos
principios articulan políticas de autonomía productiva en base a las necesidades
de los pueblos, y no supeditadas a las demandas del mercado mundial. Es
urgente implementar reformas agrarias basadas en los principios de la
soberanía alimentaria y territorial de los pueblos campesinos e
indígenas.
La integración de los pueblos implica, para nosotros, considerar las
diferencias entre los mismos como una expresión de la diversidad
cultural, a la vez que un desafío para que a través de la complementariedad y la
solidaridad mutua se conquisten mejores condiciones de vida para
todos. El combate a las asimetrías no puede agotarse en medidas compensatorias y
desarticuladas, sino que debe contribuir a resolver los problemas estructurales
que impiden la autonomía y el bienestar de nuestros
pueblos.

Los procesos de integración deben asegurar la libre circulación de
trabajadores y trabajadoras, la recuperación y ampliación de los
derechos laborales al mismo tiempo que garantizar el derecho de las personas a
no migrar como también todos los derechos de los y las migrantes.
Una vez más, rechazamos todas las formas de discriminación, basadas en
el género, las razas y etnias, la orientación sexual, las creencias o
religiones, las ideologías, el origen, o cualquier otra distinción que
menoscabe los derechos de las personas y limite el ejercicio de la
ciudadanía.

La integración que queremos requiere la inclusión de la diversidad de
los sujetos sociales y culturales basada en el reconocimiento de los
territorios de los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas
veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales.
Exigimos también políticas públicas universales que respondan
efectivamente a las necesidades de hombres y mujeres de acceso a la
educación, a la salud, a servicios públicos esenciales, y al ejercicio
pleno de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y
ambientales.
Exhortamos a los gobernantes a garantizar la transparencia y el acceso
a las informaciones substanciales en las negociaciones del Mercosur y
fortalecer los espacios de diálogo e interacción entre pueblos y
gobiernos, estimulando los mecanismos de democracia participativa y
control social.

Consideramos que el fortalecimiento de los procesos de integración en
la región debe profundizarse y en este sentido, apoyamos la plena
inclusión de Venezuela como también de Bolivia y Ecuador al bloque.
Las organizaciones y movimientos sociales de América del Sur reunidos
en Montevideo ratificamos nuestra voluntad de seguir impulsando la
integración de los pueblos.
Por una verdadera integración que nos permita construir la soberanía
desde y para los pueblos del Sur.
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