INDEPENDIENTES DEL PERÙ

Publicado el 29 de Noviembre, 2007, 18:29

Les presento este documento que da mucho que hablar sobre ciertas trasnacionales que se olvidan que hay seres humanos que dependen del medio ambiente, el de aqui es un testimonio desgarrador e inhumano lo que hacen estas empresas en nuestros países.

'Las empresas extractivas son limpias en sus países pero en los nuestros no'

En 2003, el campesino Ángel Shingre fue secuestrado y asesinado como represalia por protestar contra las operaciones petroleras que empresas multinacionales llevan a cabo en la Amazonía ecuatoriana

29-11-2007 - En la amazonía ecuatoriana es habitual ver tuberías que cruzan pueblos transportando petróleo. Líderes locales alertan del peligro a pesar de la presión de las empresas. Uno de ellos, Wilman Jiménez, ha hablado con Canal Solidario.

En 2003, el campesino Ángel Shingre fue secuestrado y asesinado como represalia por protestar contra las operaciones petroleras que empresas multinacionales llevan a cabo en la Amazonía ecuatoriana. Su testigo lo recogieron líderes campesinos e indígenas de la zona que, pocos meses después, crearon la Red de Líderes Comunitarios Ángel Shingre.

Observando a las industrias extractivas
Para dar a conocer el impacto que las industrias extractivas -minería, petróleo y gas- tienen en los países del Sur, en sus recursos naturales y sus procesos políticos, se ha creado la Plataforma de Seguimiento de las Industrias Extractivas.
Una decena de entidades españolas forman parte de esta red, que denuncia que muchos casos de bajo nivel de salud, pobreza y de vulneración de derechos humanos están relacionados con la acción de las industrias extractivas.
Desde entonces, esta plataforma de la región de Orellana levanta la voz contra las malas prácticas de las petroleras, se forma para defender sus derechos fundamentales y ambientales y trabaja en red con otras entidades del país que afrontan situaciones similares.
Canal Solidario ha conversado sobre esta realidad con Wilman Jiménez, coordinador de la Red de Líderes Comunitarios Ángel Shingre, que estos días ha visitado Barcelona para participar en un taller de la Plataforma de Seguimiento de las Industrias Extractivas.
¿Para qué se creó la Red de Líderes Comunitarios Ángel Shingre?
Cuando mataron al compañero Ángel Shingre, las comunidades nos preguntamos qué íbamos a hacer, si quedarnos con miedo o si luchar. Un total de 45 comunidades indígenas y campesinas decidimos unirnos porque a una voz la pueden callar pero a muchas ya no es tan fácil. La idea era capacitarnos en medio ambiente, en temas de derechos humanos, y buscar apoyos como los que tenemos ahora, de entidades como Ingeniería sin Fronteras y Medicus Mundi.
Nuestro trabajo fuerte se lleva a cabo en el campo, cuando se produce un derrame de crudo que contamina las tierras. Pasa a diario porque las tuberías están obsoletas. Las empresas no quieren invertir porque dicen que es la propia comunidad la que causa estos daños. Las tuberías pasan a diez metros de las casas y a veces por el centro de la ciudad, sin protección ninguna.
Cuando hay derrames, el crudo llega a los esteros y ríos y afecta a comunidades campesinas e indígenas, que son las que más impacto reciben porque utilizan el agua de los esteros para beber, bañarse y cocinar. Es habitual ver cómo una mujer indígena separa el crudo del agua.
¿Y qué hacen las empresas cuando ocurre uno de estos derrames?
Simplemente llegan a la comunidad, miran y dicen que nos va a remediar e indemnizar, pero hasta ahí llegan. Cuando la gente ve que la empresa no hace nada empiezan las marchas y la empresa acusa entonces a la población de sabotaje y de causar los derrames para recibir compensaciones.
Los derrames ocurren a diario. Hoy se rompe una tubería en una comunidad, mañana en otra, pasado mañana en otra… A causa de la contaminación las enfermedades son múltiples; por ejemplo, hay un porcentaje muy alto de muerte por cáncer. Las empresas extractivas son las que más nos contaminan y violan nuestros derechos. Tienen mucho poder político y económico, en sus países son limpias pero en otros países como los de América Latina no lo son. A nosotros nos dicen que limpian los derrames con tecnología muy moderna, pero lo que realmente hacen es sacar la parte superficial del crudo de la zona contaminada y enterrarlo en otro sitio hasta que llueve, vuelve a salir por otro lado y se contaminan otros campos. A consecuencia de esta contaminación o por la presión de las empresas mucha gente se ha ido de las comunidades, porque estaba amenazada y hostigada y el Estado no las protege.
¿Qué tipo de respuesta recibís del Estado?
No recibimos ningún apoyo, niega lo que está pasando. Dice que nos protege pero más bien nos está maltratando porque a través de ellos la empresa llega a una comunidad y luego, cuando nosotros protestamos, llega la policía.
Las mismas fuerzas militares y policías están a su servicio. Muchos puestos petroleros están custodiados por militares, dicen que puede haber un atentado y que han de mantener el orden.
Por otro lado, ¿los beneficios de la extracción del petróleo revierten en las comunidades?
"Las empresas sacan el petróleo pero ¿qué nos dejan? Contaminación, suelos totalmente dañados, agua inservible y pobreza"
No. Las empresas sacan el petróleo pero ¿qué nos dejan? Contaminación, suelos totalmente dañados, agua inservible y pobreza. El dinero que sale de este negocio beneficia a unas pocas personas y sólo el 2% de los beneficios van al Estado. Hay hospitales que no funcionan, no tenemos una educación que nos ayude a progresar, hay carreteras buenas pero que sólo llegan a un pozo petrolero y no a la comunidad…
Estos días, en cambio, he visto en Tarragona la planta de Repsol y los campos de al lado limpios. Todo el mundo dice que en otros países la situación es la misma, pero es mentira. La empresa muestra lo que el mundo quiere ver, pero luego ves que en otros lugares como Ecuador no es así.
Éxitos a pesar de las presiones

Antes hablabas de las presiones y el hostigamiento que muchos líderes y vecinos de la comunidad afrontan por parte de empresas extractivas y policía. Tú también has sido víctima de este acoso ¿verdad?

El año pasado estuve detenido 16 días. Los dos primeros días estuve desaparecido, nadie sabía dónde me habían llevado. El día de la detención los compañeros me pidieron que les acompañara a una manifestación contra la empresa francesa Perenco, que había colocado una tubería que cruzaba todas las comunidades. Cuando llegué la gente estaba dentro de las instalaciones conversando con la policía, todo pacífico.
El gobernador propuso negociar con la petrolera en la Base 19 Napo o en Gobernación, lugares estratégicos que intimidan a la comunidad. La gente dijo que no y el gobernador explicó que se había decretado el estado de emergencia. Echaron a la gente fuera de la planta petrolera, dieron la orden de dispersarla y empezaron a disparar balas de goma, gases lacrimógenos y balas verdaderas. Yo estaba en una esquina grabando imágenes cuando un militar vio, me apuntó y me disparó. Corrí pero cuando vi que detenían a un compañero les dije que nos llevaran a los dos arrestados. Encontraron la cámara y me detuvieron.
Durante dos días la gente no supo dónde estaba. Me trasladaron a un calabozo a 100 metros del campo de tiro; el guardia llegaba y ponía su fusil en una mesita; me preguntaban por qué estaba allá, me llamaban terrorista, mafioso… Al tercer día llegaron los compañeros, se movilizaron organizaciones del país e internacionales. Al final, el gobernador pagó la fianza. Desde este incidente no he sufrido más persecuciones pero otros compañeros sí.
¿Todos estos esfuerzos individuales y de las comunidades dan sus frutos?
Es un proceso lento pero conseguimos cosas. Cuando una empresa entra en las comunidades sin pedir permiso ni presentar los estudios de impacto ambiental nos manifestamos y muchas veces conseguimos que la petrolera se siente a conversar. Si la comunidad quiere negociar, la asesoramos junto a otras entidades como Acción Ecológica para que se llegue a un buen convenio. En otras comunidades se ha logrado también tener proyectos productivos de recuperación del suelo, ganado, reforestación, seguridad alimentaria… a base de una lucha continua y de trabajo organizado.
Otro ejemplo es que tras mi detención se presentó una denuncia contra la multinacional francesa Perenco, por daños ambientales y a las comunidades de la zona. Ahora se están haciendo exámenes de salud a los vecinos para comprobar el grado de contaminación y esperamos que en febrero o marzo el juez llegue a Ecuador para informarse.

En una situación así, ¿qué importancia tiene trabajar en red entre las comunidades y con otras organizaciones?
El trabajo organizado en las comunidades es duro de lograr porque las empresas se encargan de dividirnos, sobornan a dirigentes, engañan a los vecinos… Las presiones son cada vez más fuertes. De hecho, actualmente en Ecuador somos 189 las personas objeto de persecución por oponernos a las malas prácticas de extracción petrolera, minera e hidroeléctrica.
Junto a otras entidades del país trabajamos en una red que ahora preside Acción Ecológica. Organizamos asambleas cada varios meses en las que nos juntamos y nos explicamos qué pasa en las comunidades.
A través de estas reuniones, además, tenemos contacto con grupos de Venezuela, Brasil, Perú que tienen problemas similares a los nuestros. En todos esos países tienen petróleo, los problemas de contaminación son los mismos, las violaciones de derechos humanos son las mismas, tienen la misma miseria y la misma situación de impunidad que juzga antes a un campesino que a una empresa

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