INDEPENDIENTES DEL PERÙ

Publicado el 21 de Abril, 2006, 23:39

Querida Josefina:



A veces me pregunto porque suceden estas cosas en nuestra vida
política,
y

sobrevivimos a ella para contarlo, con tragedia o irinía.

A veces también me respondo, porque somos un país variopinto,

que ha hecho de la ironía su sobrevivencia y algunos momentos de su
destino.



En verdad ya no me creo la falta de memoria, porque cinco años en
nuestra

cotidianeidad es suficiente para olvidar un error, un mal amor, un
dolor,

una pérdida, si queremos aprender de ella. Y vaya que perdimos con
Fujimori y

su corte real.



Cada vez los sucesos me convencen que tenemos una relación sado
masoquizta con

nuestras propias frustraciones hallando en este vínculo el estímulo
para el

placer en medio del dolor y la negación de toda posibilidad de
rehabilitación.

Toda posibilidad de superar errores, aberraciones y horrores de la
política

que endosamos cual autómatas en trance cada cinco años, y hallamos solo
en

ellos, los aciertos y desaciertos, como un tubo de escape para no
sentir
ni

asumir nuestra cuota de sentimiento de culpa, que nos permita
aprehender
y por

ende enmendar decisiones futuras erráticas.



Sí, sólo así es posible que Keiko, de ser la sucesora de la primera
dama

defenestrada, en tal sentido, ensayista de madrastra con su madre, en
una

relación perversa de involución de roles, que según Lacán nos coloca
ante el

espanto, que no es otra cosa que la posibilidad de devorar al otro. Una

matricida simbólica, que hoy ha sido consagrada por el voto mayoritario
en una

madre de la patria, por sólo por la voluntad no del 5% de los electores
de su

lista, sino por la mayoría que la colocará en primer lugar si esto
sucede

finalmente. Y en el voto seguramente cada uno se convenció de su
inocencia, y

de su juvenil estoicismo ante la “desgracia paterna”, ante la imagen
que los

medios de comunicación en su momento se encargó de mostrar “una
inocente


princesa que por maldad del consejero/mago mintesinos, abandonara en
la


orfandad su palacio, tan sólo cubierta de algunas pieles y tres
cachorros los

únicos que quedaron para acompañarla en su destierro junto al recuerdo
de los

fieles sirvientres que hicieron fila para darle un último adiós”.



Lo contrario, que es imaginar que aquellos que la eligieron se
hubieran


detenido a pensar el nivel de su vinculación y responsabilidad con el
régimen

de su padre sin duda hubieran coincidido con la reflexión de Narda
cuando en

un artículo afirma que \"Durante un tiempo se quiso desvincular a
Keiko
de la

gestión de su padre, aun cuando actuó como primera dama, ¿Qué mas

identificación política puede mostrar quien defiende la legitimidad de
un

régimen corrupto y violador de derechos humanos?”



Pero llegar a esta reflexión sin duda espanta, como espanta la idea de
asumir

nuestra capacidad de permisividad, aguante y complicidad. Sea afirmando
la

elección con un voto mas, o siendo un espectador/a pasiva, sin
expresar
lo que

en este momento se hace tardíamente tu con tu mensaje y yo con este
ensayo, una

opinión crítica y de cuestionamiento, que por muy válida que sea, llego

tarde... en ese sentido.

Así que, creo no vale llorar sobre leche derramada, sino esforzarnos
porque

esto no vuelva a ocurrir y hacernos cargo de ello, y si ocurre, exista
un

deslinde explícito entre los/as responsables con la conciencia y los
costos

claros en el caso de cada elector/a que decida hacerlo.


Un abrazo
Catalina

Por Catalina, en: General
-